El despacho atiende,
aunque nadie esté al teléfono.
Nuevos clientes, plazos fiscales, expedientes y cobros — coordinados y en orden, sin añadir personal.
En cualquier despacho o asesoría, una parte importante del día se va en tareas que se repiten: responder consultas por WhatsApp, recordar a clientes los plazos del 303 o el 130, enviar hojas de encargo, hacer seguimiento de facturas pendientes. Son procesos predecibles, bien definidos, que se pueden automatizar sin sustituir el criterio del profesional ni modificar el software que ya funciona — A3, Sage, Holded o cualquier plataforma de gestión.
¿Cuántos asuntos nuevos
se quedan sin respuesta?
Explica cómo trabaja el despacho y se estudia qué procesos tienen más sentido automatizar primero — sin compromisos.
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